jueves, 6 de mayo de 2010

El show debe comenzar… y repetirse!



El calendario televisivo ya se puso en marcha. Es que parece que el año de nuestra pequeña cajita de luz arranca con la llegada del líder indiscutido Marcelo Tinelli y su Showmatch. Antes es mero calentamiento, salvo dos o tres semanas que rondan las figuritas de teatros veraniegos. Tras su debut anual, los demás programas medianamente fuertes comienzan a llegar también desde sus respectivos canales. Durante los meses previos se lo espera cual emisario que fue a un país muy lejano en busca de contenidos innovadores y llegará para repartirlo entre todos; pero una vez que llega todos hablamos de lo que él hace y no sobre contenidos originales. ¡Hasta los mismos competidores en horario hablan de los quehaceres de los bailarines del Certamen mediático!

La tele fue dominada por un producto homogenizador, que incorpora a las principales estrellas del momento (y algunos más…). Si bien todos pensamos que los personajes que aparecen en Showmatch dejan mucho que desear, la gente los reconoce mucho más fácilmente que a quien quieran poner como referente de un ámbito cultural. Hagamos un ejercicio: piense una rama cultural, la que más le guste y piense en alguien referente de ella, alguien que usted piensa que es el más importante de ese rubro; ahora intente imaginar que le muestra este personaje a diez vecinos suyos y a su vez le muestra la cara de algunos de los participantes de Tinelli. ¿Cuántos piensa que podrán adivinar quién es el personaje y cuántos quién es la figura de Showmatch?

Pero no es algo fortuito, algo que pasó de repente y que Tinelli descubrió la pólvora china. Si uno piensa en los años de repunte de “Videomatch”, junto “Con Ritmo de la Noche”, se dieron en un momento preciso y determinado. No fue ajeno a la época del “1 a 1”, pudiendo traer a Madonna y a Ricky Martín como quien invita a un pariente lejano a tomar mate una tarde de domingo. Eso fue perfectamente aprovechado por Tinelli e Ideas del Sur, que fueron sumando inversión en el producto y creciendo cada vez más, cuando a otros canales (como a muchos rubros de la sociedad) les costaba cada vez más.

Con la devaluación, vimos cómo desaparecía cada vez más la clase media. Así nos dimos cuenta que los que más tenían seguían aumentando su patrimonio y los que menos se hundían irremediablemente en más complicaciones para llegar a fin de mes. Este fenómeno se vio reflejado relativamente en la televisión. Las producciones fueron cada vez más austeras y los productos comenzaron a pensar en el costo/beneficio, más que de costumbre. Así comenzamos a descontar profesionales, menos gente, menos escenografías, menos… menos… menos… “Hablar de lo que producen, gastan, invierten y hacen otros”

No quiero sobreestimar al público y culpar solo a los sueños libres de los productores televisivos de esta circunstancia. El cansancio político de la gente durante una década agitada eliminó, en muchos casos, la intriga de dichos contenidos, los despojaron de credibilidad y el interés se marchó a temas más livianos, de un carácter de entretenimiento, plagado de espectacularidad. Ahí los hacedores de los programas tomaron el timonel y lo diseccionaron para ese costado. Tanto se instalaron estos formatos que pasado los años, los programas que nadie se perdía: las barbaridades de Minguito, las osadías del Negro Olmedo; los debates políticos de Neustad y Grondona; los domingos felices con Soldán; entre muchos otros; no tienen cabida.

Esta sensación de unilateralidad de temas de la sociedad, hace que si no vemos esos programas, sino hablamos de las mismas noticias que la mayoría habla no nos vamos a poder insertar con nuestros pares. Pero si buscamos bien hay cosas que podemos hacer para salirnos de este círculo. Siempre hay excepcionales profesionales que intentan diariamente no sumarse a ese envión de contenido. Hay ofertas, no solo desde el cable o desde internet, también en la ciudad, teatros, radios barriales y demás. Solo depende de cada uno de nosotros que dejemos de seguir a la manada y realmente veamos, leamos y oigamos lo que realmente nos interesa.

3 comentarios:

gebe dijo...

como siempre mi coequiper!!! firme al lado tuyo!!!..yo te sigo man un abrazooo!!!!

gusta(alias gebe)

Anónimo dijo...

(borrá este comentario)

Anónimo dijo...

Doy gracias cada día cuando papá y mamá pusieron desde siempre en el living el tele, y nos inculcaron la charla familiar... doy gracias, xq gracias a eso, NUNCA fui participe de la mediocridad de Tinelli... me repugna absolutamente todo lo q hace y dice, su actitud, sus invitados, sus empleados... todo!
Hago, leo y escucho lo q me gusta, y q culturalmente me alimenta como persona.
Lamento profundamente q ese tipo y su programa sea la distracción y la diversión de muchos, y q estos no puedan encontrar (o no quieran) algo mas interesante para hacer, ver o escuchar...
Saludos!!