martes, 4 de mayo de 2010

Creer es existir (reseña de mi pueblo entrerriano)

En Caseros hay gran preocupación por la existencia de Villa Udine y viceversa. El hecho es que cuan real sea uno apartará de la historia al otro. Los dos pueblos comparten su territorio, su población, su vida, todo…
No se trata de una guerra entre dos bandos, ni nada que se le parezca. Es una historia muy particular. Los dos son uno.
Investigando acerca del nacimiento de Caseros descubrí que nunca existió tal acontecimiento. Es más, en su lugar se registra el nacimiento, en el mismo sitio geográfico, de un pueblo llamado Villa Udine, que el destino se ha encargado de borrar de la memoria de la mayoría de los habitantes de este lugar.
Para conocer más sobre el tema, me encontré con Mario Ruseaux, habitante e historiador del pueblo, me dijo que nadie fundó Caseros, sino que Nicolás Mugherli en 1911 fundó Villa Udine. El nombre fue en honor a su pueblo natal en Italia. En ese momento solo existían un par de casas en el lugar.
Con asombro le pregunté por la razón que todo el mundo le dice Caseros si es un error. Me explicó que en el año 1887 Dolores Costa de Urquiza (viuda del general) fundó la estación “Caseros”, en homenaje a la batalla disputada con Rosas, lo cual fue el detonante de este fenómeno. La inmensa institución que representaba la estación hizo que todos llamaran al lugar “Estación Caseros” y tanto fue su uso durante todo el siglo que al paso del tiempo se modificó el nombre del pueblo.
Mario también me contó sobre las instituciones del lugar de principios del siglo XX, la mayoría construida por el mismo terrateniente: Nicolás Mugherli. En su poderío estaba el molino, que le dio su mayor fortuna (ahora funciona como Cooperativa Arroceros de Gualeguaychú), luego construyó la parroquia y el templo San Miguel Arcángel, que más tarde fue donado a las Hermanas Franciscanas de Gante, quienes están a cargo hasta el día de hoy.
Curiosamente la única institución que lleva ese nombre es la Cooperativa de Agua Potable “Villa Udine”, que, como afirmó el señor Ruseaux, es prueba fehaciente que el pueblo se llamaba así, ya que fue creada a mediados del siglo (mucho después de la fundación del pueblo por Mugherli), llevando ese nombre justamente por llamarse así el lugar.
No podía quedarme solo con esa parte, debe haber algo que indique en qué punto del tiempo nació este pueblo, todos tenemos fecha de nacimiento, nada existe sin nacer.
Pero en realidad oficialmente no existe ningún documento que indique la fundación de Caseros. Se toma como nacimiento 1911, cuando Nicolás Mugherli comenzó a vender sus terrenos dentro del pueblo, en parcelas, a distintas personas y así comenzaron a asentarse los primeros habitantes. Pero no existe un punto exacto en que el pueblo, bautizado como Villa Udine, pasó a ser el “Caseros” que conocemos hoy.
Seguí investigando y fuimos a hablar con Analía Magri, una de las historiadoras con que cuenta el pueblo. Me contó que Nicolás Mugherli compró y planeó las tierras del ejido urbano del pueblo (parroquia, plaza, correo y algunas casas) con el nombre de Villa Udine. El problema fue que jamás lo oficializó, pero las tierras figuraban como pertenecientes a Villa Udine. Cuando Catastro (censo y padrón estadístico de las fincas rústicas y urbanas) debió agendar este asentamiento en los registros provinciales, lo hizo con el nombre más conocido: “Estación Caseros” (del ferrocarril). De aquí en adelante el lugar quedó registrado con ese nombre.
En el año 1936, un grupo de personas del lugar (de renombre como Saenz Valiente, el padre De La Calle, entre otros) organizaron una Comisión de Fomento que junto a Nicolás Mugherli trabajaba en pos del pueblo, diagramando la zona urbana, las calles, las manzanas, bajo el nombre de Junta de Fomento Caseros.
No importa la fecha (así sea arbitraria), lo bueno sería que el pueblo tenga un nacimiento, para la aportación cultural del mismo. Así también, la identidad de algo no se da solo por lo que heredó o por lo que fue, se la va gestando día a día, con cada despertar, con cada actitud, con cada mano que se extiende y trabaja para el prójimo y para el bien común.
Dos historias, una realidad. La misma gente, las mimas calles. Cualquiera sea quien perdure en el tiempo (“Caseros” o “Villa Udine”) seguirá viviendo la esencia del mismo lugar y deberá seguir creciendo como hasta ahora.

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